Ningún particular que pida un préstamo quiere llegar a una situación de impago. Es, probablemente, el contexto más incómodo al que podrá enfrentarse, por sus implicaciones y problemas derivados, que afectan a la economía y al patrimonio personal.

Antes de abordar las consecuencias derivadas de los impagos, hay que entender bien el concepto de morosidad, que en muchas ocasiones puede dar lugar a confusiones. ¡Vamos con ello!

El concepto de morosidad

La morosidad es una práctica en la que un deudor no cumple con las obligaciones económicas contraídas con un tercero. Aquí podemos encontrar préstamos, facturas sin abonar, etc. El resultado inmediato suele ser la inclusión en una lista de morosos (Asnef):

Los casos en los que puedes terminar en una lista de morosos forman parte del artículo 29 de la Ley Orgánica 15/1999 con fecha de 13 de diciembre de Protección de datos de Carácter personal y en la Instrucción 1/1995 de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).

Bastan cuatro meses de impago para que se produzca el ingreso en la mencionada lista de morosos. El afectado recibirá una notificación al respecto, con toda la información actualizada. Si en un futuro precisa de un préstamo para sufragar la compra de una casa o la fundación de una empresa, la entidad bancaria implicada podrá chequear el historial crediticio, a fin de tomar una decisión. Es la forma en la que los bancos miden la solvencia del cliente. Normalmente se producirá una negativa, pero existen alternativas de negociación y otras vías para salir de esta situación.

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Si quieres saber cómo salir de Asnef, consulta este post, en el que detallamos el proceso que has de seguir para desvincularte rápidamente de esta lista negra.

Consecuencias directas de los impagos 

Además de la inclusión en la lista Asnef, existen una serie de consecuencias directas que hay que afrontar: 

  • Intereses de demora

Basta con dejar de pagar una cuota para que los bancos empiecen a aplicar los llamados intereses de demora. Estos manejan tipos muy superiores a los ordinarios, e irán incrementando la cuantía a pagar, generando un montante difícilmente asumible. A partir de aquí, la compañía empezará a reclamar el pago con insistencia, creando una situación agobiante tanto por la parte económica como por los recordatorios constantes.  Este es quizá el punto más importante, ya que todo el mundo se centra en la lista de morosos, obviando secuelas como esta.

  • Reclamación judicial

Esta posibilidad es de las más perjudiciales para el afectado. A partir del tercer mes de impagos, toda entidad implicada puede iniciar una reclamación judicial a fin de recuperar lo que es suyo. Lo más habitual es esperar al sexto mes, pero la ley avala a partir del primer trimestre. Aquí el usuario queda en manos de la voluntad del prestamista, y si tiene mala suerte puede verse involucrado en un litigio.

  • Embargo de bienes

Junto a la inclusión en una lista negra, esta es la situación que todo el mundo quiere evitar. Los préstamos a título personal ponen como garantía los bienes presentes y futuros, lo cual es un riesgo que conviene evaluar con antelación. Si se produce un impago prolongado en el tiempo, es posible que un juez falle a favor del prestador y ordene embargar esos bienes, lo que supone un verdadero impacto para el acreedor. Esto no deja lugar a dudas, porque la consecuencia no es otra que la pérdida del patrimonio.

En cuanto a los embargos de bienes, es necesario comprender que estos serán utilizados como garantía de cobro si la cantidad requerida por la entidad es similar a la de alguno de los bienes que disponga la persona en impago. Por ejemplo, no se pondrá en peligro un inmueble, por valor de 150.000€, para saldar una deuda de 7.000€.

  • Embargo de los avalistas

La peor situación sumada al contexto anterior. Si el deudor tenía avalista, este también pondrá en jaque su patrimonio, sufriendo posibles embargos destinados a amortizar la cantidad a devolver. Además, la entidad puede elegir si se queda con los bienes del titular o con los del avalista, por lo que, si este se encuentra en una mejor situación económica y material, puede llevarse la peor parte del proceso.

Aspectos a tener en cuenta en una situación de impago

  • Has de saber que el impago no es una situación que se exponga públicamente. Tienes derecho a la privacidad, y el acceso a este tipo de información solo lo tienen las entidades financieras, bancos y hacienda.
  • Llegar a una situación de impago (provocado por la falta de dinero) es el contexto idóneo para tratar de renegociar las deudas. Es importante contar con los servicios de un profesional, ya que por mucho que el afectado exponga su buena intención y disposición, el acreedor jamás se amolda a la compleja realidad por la que pasa el afectado.
  • La legislación española protege a las personas que tienen salarios especialmente precarios. Las personas que estén por debajo del SMI no podrán sufrir embargos en la nómina, y las que tengan un salario cercano al mismo podrán ser embargados sólo hasta cierto límite

Desde Soluciona Mi Deuda funcionamos como un muro entre nuestros clientes y las entidades financieras. Cumplimos una triple función destinada a solucionar situaciones difíciles:

  • Reclamamos los intereses que sean usurarios o cláusulas abusivas, para que se pague lo que es justo, reduciendo el total a desembolsar en función a lo establecido en el marco legal. Facilitamos y allanamos el camino hacia el cumplimiento de las obligaciones.
  • Renegociamos la manera de pago, en una sola cuota mensual adecuada a los intereses del implicado, para que pueda respirar y recobrar el control financiero de su vida.
  • Y no menos importante, durante todo el proceso brindamos protección legal completa, para evitar preocupaciones y sobresaltos. Esto es fundamental a fin de disponer del mejor asesoramiento.

Esperamos que esta información sea de verdadera utilidad. Te recomendamos el programa de Soluciona MI Deuda, que garantiza la transparencia y el respaldo que estos procesos requieren. Nos adaptamos al contexto de cada uno, porque no todas las experiencias son iguales. Además, estarás siempre asesorado por los mejores profesionales del ámbito legal y financiero. Estamos a tu disposición para cualquier incidencia que pueda producirse en el momento presente o en el futuro. Trabajamos para particulares y autónomos que no puedan hacer frente a sus deudas.