Si llevas tiempo sin pagar deudas y no te encuentras en la mejor coyuntura económica, seguramente te estés preguntando si es posible encarar este problema cuando no se dispone de suficientes medios económicos

La respuesta no deja lugar a dudas: no es posible pagar una deuda sin suficiente dinero, pero es viable aplicar una serie de prácticas para salir adelante con la mayor solvencia posible. En última instancia se puede recurrir a la Ley de Segunda Oportunidad (aunque esta vía solo condona la deuda, nunca la anula).

En el siguiente post te explicamos las mejores prácticas para pagar deudas y salir adelante:

Enfrenta la situación 

Este punto puede sonar evidente, pero si no se tiene capital jamás hay que ignorar la situación. No son pocos los afectados que actúan como si no pasase nada, y es entonces cuando la realidad se impone y se convierte en un verdadero dolor de cabeza. Lo primero y más importante es aceptar el estado de cosas, evaluar las posibilidades reales y establecer un plan de acción acorde a la economía.

Calcula la deuda real

Para hacer un diagnóstico certero es indispensable saber cuánto se debe. A partir de ahí, y con una cifra sobre la mesa, se pueden empezar a plantear vías de actuación.

Determina los gastos fijos

Buena parte del salario se destina a sufragar necesidades elementales, como comida, alojamiento, luz o gas. Hay que restar el montante total destinado a estas partidas, y a partir de ahí determinar que gastos son prescindibles. De esta manera, se dispondrá de más dinero para afrontar el pago de las deudas.

No uses las tarjetas de crédito para pagar deudas

Las tarjetas de crédito derivan en un gasto compulsivo e incontrolado, que pone en jaque a la economía doméstica. En el contexto que nos atañe lo más conveniente es anularlas y no volverlas a utilizar (preferiblemente nunca). Esta posición tan tajante ayuda a no generar nueva deuda, poniendo el foco en lo que se pretende resolver.

Procura aumentar tus ingresos

La cuestión es clara: si tus ingresos no bastan, tendrás que buscar otros destinados a pagar deudas. Puedes hacer un inventario de aquellos objetos que no utilices en tu día a día, tratar de vender lo prescindible o buscar un trabajo secundario por horas. Los empleos ocasionales son un buen método para encarar la situación con mayor solvencia.

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Negocia una tasa de interés más baja

Los intereses son el principal escollo cuando hablamos de situaciones de impago. Normalmente se les aplica una tasa excesiva, la cual genera cifras imposibles de asumir. Negociar una bajada de la tasa de interés supone potenciar las posibilidades de éxito. Cabe destacar que disponer de un buen historial crediticio es esencial a la hora de llevar a cabo esta negociación.

Evita las comisiones por pagos atrasados

Los pagos atrasados son otro lastre que dificulta el cumplimiento de las obligaciones. Estos generan una serie de comisiones aplicables que, al igual que pasa con los intereses, engrosan las cuantías a desembolsar. Por eso es importante no utilizar tarjetas de crédito, que al segundo incumplimiento derivan en una penalización.

Establece un fondo de emergencias

Es una buena idea destinar parte de los ingresos a un fondo de emergencias, de manera que se pueda disponer de un remanente para el pago de deudas e intereses. Para ello es fundamental, como hemos comentado, planificar lo máximo posible y ahorrar en aquellas partidas que no sean esenciales para la supervivencia.

  • Elabora un presupuesto adaptado a tu contexto. Esta herramienta te ayudará a concretar qué gastos son viables y cuáles no.
  • Establece una meta fija. El pensamiento estratégico y los objetivos a cumplir son esenciales.
  • Abre una cuenta de ahorros separada. De esta manera, una se emplea para uso diario y la otra quedará como remanente.

Emplear la técnica bola de nieve 
Con el plan preestablecido y las tarjetas de crédito fuera de juego, solo tienes que seguir estos sencillos pasos en tu camino hacia la amortización:

  • Ordena las deudas de menor a mayor.
  • Asigna un tope al mes destinado a cada una de ellas. 
  • Paga un porcentaje mínimo en las más pesadas, y procura sufragar cuanto antes las menos costosas. De esta manera irás abonando progresivamente, de la más asequible a la más cuantiosa.
  • Todo dinero extra debe ir destinado a esta pirámide de pago.

Al final, la única opción viable pasa por una planificación integral y un uso inteligente de los recursos disponibles, aunque estos sean escasos. No obstante, recomendamos el asesoramiento de un profesional en la materia. 

La utilización de esta estrategia sin conocimiento del marco legal puede llevar a que las entidades, durante el tiempo que dure el impago, decidan tomar acciones legales. Por ello, en Soluciona Mi Deuda, brindamos protección legal completa con respecto a cualquier deuda que esté incluida en el programa, para que puedas respirar tranquilo mientras ves tus deudas desaparecer.

En Soluciona Mi Deuda aportamos el asesoramiento que necesitas para ayudarte a afrontar tus responsabilidades:

  • Has de saber que el impago no es una situación que se exponga públicamente. Tienes derecho a la privacidad, y el acceso a este tipo de información solo lo tienen las entidades financieras, bancos y hacienda.
  • Llegar a una situación de impago (provocado por la falta de dinero) es el contexto idóneo para tratar de renegociar las deudas. Es importante contar con los servicios de un profesional, ya que por mucho que el afectado exponga su buena intención y disposición, el acreedor jamás se amolda a la compleja realidad por la que pasa el afectado.
  • La legislación española protege a las personas que tienen salarios especialmente precarios. Las personas que estén por debajo del SMI no podrán sufrir embargos en la nómina, y las que tengan un salario cercano al mismo podrán ser embargados sólo hasta cierto límite

Esperamos que esta información te haya sido de utilidad. Recomendamos el programa de Soluciona MI Deuda, que garantiza la transparencia y el respaldo que estos procesos requieren. Nos adaptamos al contexto de cada uno, porque no todas las experiencias son iguales. Además, estarás asesorado por los mejores profesionales del ámbito legal y financiero. Estamos a tu disposición para cualquier incidencia que pueda producirse en la actualidad o en el futuro. Trabajamos para particulares y autónomos que no pueden hacer frente a sus deudas.