Soy avalista y no puedo pagar

Fernando, director ejecutivo en Soluciona Mi Deuda

Fernando, director ejecutivo en Soluciona Mi Deuda

¿Qué hacer si soy avalista y no puedo pagar las deudas contraídas? 

Para acceder a una hipoteca, préstamo u otro tipo de financiación, los bancos y entidades financieras suelen pedir, entre sus requisitos, aportar un aval para asegurarse de recuperar el dinero que van a prestar y sus intereses. Aunque no siempre es una condición indispensable, las entidades lo exigen, sobre todo, cuando el cliente no recibe ingresos continuos y demostrables porque no cuenta, por ejemplo, con nómina o trabajo indefinido. 

Ahora bien, si un familiar o amigo te pide que avales un préstamo, antes de acceder a ello debes tener claro qué es un aval y cuáles son sus implicaciones. Según la definición dada por el Banco de España, un aval es un contrato mediante el cual una persona física o jurídica accede a garantizar y asegurar el cumplimiento del pago de una deuda en lugar del titular de la misma si éste último no lo hace.

Ser avalista, por tanto, supone un riesgo que va en función de las probabilidades de que la persona avalada incumpla con sus obligaciones. Pero, ¿qué ocurre cuando un avalista tampoco puede pagar la deuda? 

Si eres avalista y no puedes pagar debes saber que puedes sufrir consecuencias desagradables como que te incluyan en algún listado de morosos  -RAI, ASNEF…-, o, incluso, si el impago se prolonga durante muchos meses, que embarguen tus bienes y patrimonio. Y es que la figura del aval asume las mismas obligaciones que el titular de la financiación cuando se incurre en impago. Por lo tanto, antes de firmar como aval, asegúrate de que tanto el avalado como tú mismo tenéis capacidad de pago suficiente para evitar el endeudamiento y sus consecuencias. 

No obstante, entendemos que, en ocasiones, nuestra situación financiera puede cambiar con respecto al momento en el que accedimos a avalar un préstamo o hipoteca y, ahora, no podamos hacer frente a la deuda. ¿Qué hacer si no puedes pagar?

En estos casos, te aconsejamos que junto al titular de la financiación intentéis buscar una solución para cumplir con las obligaciones de alguna forma. Existen alternativas como la renegociación con las que el titular puede pagar menos, en función de su solvencia. Bajo el amparo del artículo 607 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que regula la inembargabilidad de bienes en función de la solvencia del deudor, podrías conseguir un descuento sobre el total que debes, lo que permitiría al titular saldar su deuda y evitar que tanto a él mismo como a ti, como avalista, lleguen a embargarles. 

En caso de que acabes de comprometerte como aval y ya dudes de la solvencia de la persona que estás avalando, es probable que te preguntes cómo dejar de ser avalista cuándo puedes dejar de serlo. Para enterarte, ¡sigue leyendo! Te lo contamos en los siguientes apartados.

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¿Cómo dejar de ser avalista? ¿Es posible?

Como te hemos recomendado antes, es fundamental que antes de acceder a ser aval de un préstamo o hipoteca tengas muy claro que la persona avalada va a poder pagar para evitar que su responsabilidad acabe siendo tuya.

Si ya eres avalista y quieres dejar de serlo, sentimos decirte que te será casi imposible. No obstante, existen alternativas que, aunque no sean sencillas, puedes intentar. Te las enumeramos:

  1. Revisar el contrato del préstamo ya que podría incluir alguna cláusula que permita al aval renunciar de sus responsabilidad. Sin embargo, en estos casos, es probable que solo el banco o la entidad pueda  autorizarlo y para que accedan a ello deben haber mejorado notablemente las finanzas del titular del préstamo.
  2. Realizar una petición al prestamista cuando no se especifique cláusula alguna en el contrato corriendo el riesgo a que sea rechazada. 
  3. Buscar un aval sustituto, lo cual deberá hacerse bajo el consentimiento de la entidad y la persona que solicitó la financiación. 

¿Cómo dejar de ser avalista de una hipoteca?

Cuando la financiación de la que eres aval es una hipoteca, debes saber que para liberarte de las responsabilidades a las que te has comprometido, tendrás que negociar con la entidad bancaria y que ésta acepte eliminarte como garantía de pago. No obstante, como te anunciamos en el apartado anterior, es muy probable que no lo consigas ya que al quitar al avalista, el banco o entidad estaría corriendo mayor riesgo. 

Si la negociación resulta inútil, el titular de la hipoteca podría subrogar la misma  negociando eliminar al avalista como garantía y otras cláusulas, aunque estos cambios en el contrato los tendrá que aceptar la entidad. 

Asimismo, existen otras opciones como la de negociar que un aval te sustituya para que, de esta manera, el banco no sufra ningún perjuicio y siga contando con garantías de cobro. 

¿Cómo dejar de ser avalista de un contrato de alquiler?

Otra situación en la que es muy habitual la presencia de un avalista es cuando se firma un contrato de alquiler. Muchas personas acceden a avalar un arrendamiento sin tener conciencia de las obligaciones que contraen. Al igual que ocurre con un préstamo, el avalista de un alquiler actúa como garantía para el arrendador cuando el inquilino no paga la mensualidad correspondiente, los recibos de suministros, o incluso la cuota de la comunidad o el IBI. 

Lo primero que debes enterarte si vas a firmar como aval de un contrato de alquiler es el tiempo en el que figurarás como tal ya que podrías llegar a estar comprometido durante toda la vida. No obstante, es común que en los alquileres no se especifique nada respecto al tiempo que el avalista tendrá obligaciones.

En estos casos para saber cuándo dejar de ser avalista de un contrato de alquiler hay que recurrir a la ley. Por su parte, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) no recoge ningún aporte en esta materia y es el Código Civil el que nos podría dar una solución. 

Antes de explicarte que dice este texto legal, debes estar enterado de que en la actualidad los contratos de alquiler suelen firmarse por un año con una prórroga automática de cinco años. Esta prórroga se realiza por voluntad principal del inquilino, por lo que durante ese tiempo, el avalista lo seguirá siendo. Pero, una vez acabada dicha prórroga, se necesitará un nuevo acuerdo entre el arrendador y el arrendatario para acordar una nueva prórroga. 

En este punto, el avalista tendría que consentir nuevamente serlo, según lo establecido en el artículo 1851 del Código Civil: “La prórroga concedida al deudor -que se corresponde con el inquilino- por el acreedor -que es el arrendador- sin el consentimiento del fiador -el avalista- extingue la fianza”.

En definitiva, para dejar de ser avalista de un contrato de alquiler deberá pasar el periodo de prórroga.

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¿Qué puede hacer el avalista en caso de impago del titular?

Además de cómo dejar de ser avalista de una hipoteca o de un contrato de alquiler, también te interesará conocer qué puedes hacer cuando la persona titular de la financiación ha dejado de pagar. 

Como sabes, el papel del avalista es realmente complicado y ante el impago del titular deberá pagar en su lugar. No obstante, podría aconsejar a la persona que ha avalado algunos mecanismos que pueden ayudarle a liquidar sus deudas sin que su patrimonio ni el del aval se vea comprometido. Estos mecanismos son:

  • La renegociación de deuda. – Un procedimiento que pasa por demostrar la solvencia actual del deudor y que permite llegar a un acuerdo con la entidad para pagar en función de las posibilidades del deudor. 
  • La Ley de la Segunda Oportunidad. – Un proceso que se basa en la buena fe del deudor y a través del cual se puede conseguir la exoneración de las deudas si se cumplen algunas condiciones. 

En Soluciona Mi Deuda somos expertos en ambos mecanismos y los utilizamos cada día para ayudar a personas en situación de sobreendeudamiento a liquidar sus deudas sin que tengan que embargar sus bienes ni que su avalista se responsabilice de sus obligaciones. 

Puedes consultarnos registrándote en nuestro formulario. Uno de nuestros asesores te llamará gratis y sin compromiso para escuchar tu caso y proponerte la mejor solución.

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