Cuando firmaste como avalista en la hipoteca de tu hijo, seguramente no le diste demasiadas vueltas. El banco te lo puso como un trámite más, tu hijo necesitaba ese empujón para independizarse, y tú firmaste porque es tu hijo y punto. Lo habría hecho cualquier padre.
Aunque puede ser que nadie te explicara bien lo que acabas de firmar de verdad. Desde ese momento, tu casa, tu pensión y todo lo que tienes responde igual que lo de él. Si tu hijo deja de pagar mañana, el banco puede llamarte a ti directamente y reclamarte la deuda entera. Y si no puedes pagarla, pueden ir a por lo que tienes.
En este artículo te contamos qué significa esto en la práctica, qué riesgos tienes, cómo avanza el proceso si hay impagos y qué puedes hacer si ya estás en esta situación.
Con esta guía conseguirás liquidar tus deudas sin necesidad de tener más ingresos.
¿Qué significa ser avalista de una hipoteca?
Un aval es una garantía que da una persona, es decir, un avalista, para comprometerse a pagar una obligación financiera (préstamo, hipoteca, etc.) de otra persona, (avalado). Si el avalado no paga la deuda se le reclamará al avalista.
En este caso, estamos hablando de avalistas de hipoteca. Esto significa que, si figuras como avalista de tu hijo y deja de pagar las cuotas, el banco te puede reclamar esa deuda.
No todos los avales son iguales, los hay de dos tipos y entender cuales son y cómo funcionan puede ayudarte a comprender mejor tu situación.
Tipos de aval, solidario vs subsidiario
Con un aval subsidiario, el banco primero tiene que intentar cobrarle a tu hijo. Agotar todas las vías contra él. Solo si demuestra que el avalado no puede pagarle, puede entonces ir a por ti.
Con un aval solidario, el banco puede reclamarte a ti directamente desde el primer impago. Tú y él sois responsables a partes iguales ante el banco.
¿Cuál firmaste tú? En la práctica, lo más habitual es que sea solidario. Es el que exigen prácticamente todos los bancos en España. Si no estás seguro, busca la escritura de la hipoteca y búscalo ahí.
Qué es la responsabilidad solidaria y por qué te afecta directamente
El aval más habitual es de carácter personal e ilimitado, lo que significa que respondes con todo lo que tienes ahora y con lo que puedas tener en el futuro, hasta que la deuda quede completamente saldada.
Si avalas y tu hijo no paga la hipoteca podrías tener que responder con tu vivienda, tu coche, tu cuenta bancaria, tu pensión.
Pero no siempre es así. En algunos casos el aval puede estar limitado a un bien concreto o a un porcentaje de la deuda. Por eso es importante que revises la escritura de la hipoteca y entiendas exactamente qué firmaste. Ahí se especifica si tu aval es solidario o subsidiario, si es ilimitado o está acotado a algo concreto, y hasta qué importe respondes.
Riesgos de avalar la hipoteca de tu hijo
Firmar como avalista conlleva asumir una responsabilidad que a priori no parece muy importante, pero puede acabar teniendo consecuencias muy serias. La vida cambia y las circunstancias cambian y cuando eso pasa, el que carga con las consecuencias no es solo tu hijo, eres tú también. Estos son los riesgos reales que tienes como avalista de la hipoteca de tu hijo:
Tu casa puede acabar embargada
Este es el miedo principal de la mayoría de los avalistas, y con razón. Si tu hijo deja de pagar y el banco no recupera la deuda completa con la venta de su vivienda, puede ir a por la tuya. Da igual que sea tu vivienda habitual o que lleves décadas pagándola o incluso que ya la tengas pagada del todo. El embargo al avalista de una hipoteca puede llegar más rápido de lo que imaginas, si firmaste un aval personal e ilimitado, esa casa está en juego.
Tu pensión o nómina también están en riesgo
Mucha gente cree que la pensión está protegida y que nadie puede tocársela, pero no es del todo así. Si el banco obtiene una sentencia judicial contra ti, puede embargar parte de tus ingresos mensuales, ya sean de nómina o de pensión.
La ley establece unos límites máximos de lo que te puede embargar. El equivalente al salario mínimo interprofesional está protegido, pero todo lo que cobres por encima de esa cantidad puede ser embargado en distintos porcentajes según lo que ingreses.
Entras en listas de morosos
Si el banco te reclama la deuda y no puedes hacer frente al pago, puedes acabar en ficheros de morosos como ASNEF o RAI.
Con tu nombre en esas listas, cualquier entidad financiera que consulte tu historial lo verá al instante. Conseguir financiación, alquilar una vivienda, contratar determinados servicios o incluso abrir ciertas cuentas bancarias puede volverse muy complicado mientras tu nombre siga ahí.
El aval aparece en tu historial crediticio desde el primer día
Aunque tu hijo no haya dejado de pagar ni un solo mes, desde el momento en que firmas quedas registrado en el CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España), la base de datos de riesgos del Banco de España. No como moroso, pero sí como alguien con un riesgo asumido.
Si en algún momento necesitas pedir un préstamo o una hipoteca para ti, el banco verá ese aval y lo contará como deuda tuya. Si consume tu margen de endeudamiento, te deniegan o te endurecen las condiciones.
Dscubrir si puedes cancelar tu deuda sin tener que devolver los intereses y cómo hacerlo en sencillos pasos.
¿Qué pasa si avalo a mi hijo y no paga?
Hasta aquí hemos visto los riesgos en abstracto. Ahora vamos a lo concreto: qué pasa exactamente si tu hijo deja de pagar y cuándo pueden empezar a afectarte a ti como avalista de su hipoteca.
Depende del tipo de aval que firmaste. Si es solidario, que como ya hemos visto es el más habitual, el banco puede reclamarte desde el primer impago. No tiene que esperar, no tiene que demostrar que tu hijo no puede pagar. Puede ir a reclamarte a ti directamente si es más viable.
En la práctica los bancos no suelen actuar de forma inmediata. Primero intentan resolver la situación con tu hijo, le mandan cartas, le llaman, le ofrecen soluciones. Pero si la situación se complica y los impagos se siguen acumulando, el siguiente paso eres tú.
Del primer impago al embargo del avalista, cómo avanza el proceso
Esto es lo que pasa en la práctica cuando tu hijo deja de pagar:
- Tu hijo acumula impagos de la hipoteca. El banco le manda cartas, le llama, le reclama. Él no paga.
- El banco te llama a ti. Como avalista de la hipoteca de tu hijo,eres el siguiente. Burofax, llamadas, cartas. Te reclaman la deuda directamente.
- Si no pagas, el banco te demanda. El asunto pasa a los juzgados. En este punto el embargo al avalista de la hipoteca deja de ser una posibilidad y se convierte en un procedimiento real.
- Sentencia y embargo. Si el juez falla a favor del banco, pueden embargar tu cuenta, tu pensión, tu nómina o tu vivienda.
El proceso completo puede tardar meses o incluso años, pero cada paso que avanza te deja con menos margen para actuar. Cuanto antes valores tu situación, más opciones tienes.
Respondemos todas tus preguntas sobre el procedimiento que te cambiará la vida.
¿Se puede eliminar el aval una vez firmado?
Es la pregunta que se hace casi todo el mundo en esta situación. La respuesta corta es sí, pero no depende de ti. Depende del banco y de las condiciones pactadas en la hipoteca.
La vía principal para conseguirlo es la novación hipotecaria, que es el proceso por el que banco e hipotecado llegan a un acuerdo para modificar alguna de las condiciones del préstamo, entre ellas la eliminación del avalista.
Para que el banco lo acepte, tu hijo tiene que demostrar que puede asumir la hipoteca él solo. El banco le pedirá nóminas recientes, declaración de la renta, extractos bancarios y certificado de otros activos. Si los números le convencen, acepta. Si no, la respuesta será no.
La novación conlleva gastos, una comisión bancaria de entre el 0% y el 1% ya que los bancos suelen estipular comisiones por modificaciones del contrato. Antes de iniciar el proceso en el caso de que sea el adecuado para ti pide al banco un desglose de lo que te va a costar.
Otras vías para salir del aval
Si la novación no es posible, hay alternativas:
- Cambiar de avalista: ofrecer al banco un avalista diferente con solvencia suficiente, de forma que el préstamo siga teniendo garantías y tú puedas salir.
- Vía judicial: si el contrato incluía cláusulas abusivas o no se te informó correctamente de lo que firmabas, existe la posibilidad de impugnarlo. Es la vía más larga, pero en algunos casos ha funcionado.
En cualquier caso, si estás buscando salir del aval, lo primero es revisar la escritura y entender exactamente qué firmaste. Sin eso, es difícil saber qué opciones tienes realmente.
En esta guía te descubriremos como negociar las deudas para que pagues menos por ellas.
¿Qué puedes hacer si tu hijo no paga y el banco ya te está llamando?
Si has llegado hasta aquí y el banco ya se ha puesto en contacto contigo, lo primero que tienes que saber es que todavía estás a tiempo de actuar. El error más común es ignorar las llamadas, esperar a que se solucione solo o pensar que ya no hay nada que hacer. Los pasos que deberías seguir son:
- No ignores las comunicaciones. Cada carta o burofax que no contestas es un paso más hacia el juzgado. Responde, documenta todo y guarda copia de cada comunicación.
- Reúne toda la documentación. La escritura de la hipoteca, los recibos, las cartas del banco, cualquier cosa que hayas firmado. Sin eso no puedes saber en qué punto estás ni qué opciones tienes.
- No firmes nada sin que alguien lo revise. El banco puede proponerte acuerdos o reconocimientos de deuda que parecen razonables pero que te cierran puertas legales. Antes de firmar cualquier cosa, que un especialista lo lea.
- Analiza qué tipo de aval firmaste. No todos los avales tienen la misma fuerza legal. Dependiendo de lo que firmaste, puede haber margen para negociar, reducir tu responsabilidad o incluso impugnar el aval.
- Busca asesoramiento especializado cuanto antes. Cada semana que pasa sin actuar reduce tu margen de maniobra.
Ponle freno de una vez por todas al acoso que ejercen las entidades financieras y vuelve a respirar tranquilo
¿Buscas ayuda especializada si te han reclamado un aval hipotecario?
Ser avalista de la hipoteca de tu hijo y recibir una reclamación del banco es una situación seria. Puede que lleves días dándole vueltas sin saber bien qué hacer, o que el banco ya te haya enviado un burofax y no sepas si ignorarlo o responder. Es normal sentirse así, pero cada día que pasa sin actuar reduce tu margen de maniobra.
Lo primero que tienes que saber es que no estás solo y que, dependiendo de lo que firmaste y del punto en el que esté el proceso, todavía puedes tener opciones reales sobre la mesa. Desde negociar con el banco hasta revisar si el aval tiene condiciones que se puedan impugnar.
Contar con asesoramiento especializado en este tipo de situaciones marca la diferencia. Un experto puede analizar exactamente qué firmaste, en qué punto está el proceso y qué opciones tienes para proteger tu patrimonio antes de que el margen para actuar se cierre.
Este artículo ha sido escrito por Olga Campello, abogada especializada en derecho procesal y bancario.
Preguntas frecuentes
¿El avalista responde con todos sus bienes?
En la mayoría de los casos sí. Si firmaste un aval personal e ilimitado, respondes con todo tu patrimonio presente y futuro: vivienda, cuentas, pensión y cualquier bien que puedas tener en el futuro.
¿Pueden embargarme la pensión si soy avalista?
Sí, parcialmente. La ley protege el equivalente al salario mínimo interprofesional, pero todo lo que cobres por encima de esa cantidad puede ser embargado en distintos porcentajes.
¿Cuándo puede el banco reclamarme a mí como avalista?
Depende del tipo de aval. Con un aval solidario, que es el más habitual, el banco puede reclamarte desde el primer impago sin necesidad de agotar antes las vías contra tu hijo.
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