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Préstamos universitarios y de máster: ¿Qué pasa si termino de estudiar y no puedo pagar?

Estudiar puede salir caro y tomar la decisión de invertir en educación es una de las cosas más importantes de tu vida.

Decides estudiar una carrera, y después para garantizarte un futuro laboral, un máster. En ese momento no cuentas con capacidad económica así que, lo financias.

Una vez acabados los estudios te planteas un gran problema: “no puedo pagar el préstamo del máster”.
El mercado laboral es competitivo, los primeros sueldos no siempre son los esperados, y la cuota del préstamo de tus estudios sigue ahí, mes a mes, independientemente de tu situación.

Si estás en ese punto, o quieres anticiparte antes de contratarlo, te explicamos qué mirar antes de firmar, qué riesgos tiene el impago de tu crédito estudiantil y qué soluciones existen si las cosas no salen como esperabas.

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¿Qué es un préstamo universitario o de máster?

Un préstamo de estudios es un producto financiero que ofrecen los bancos para que los jóvenes puedan pagar un máster o la universidad.

Funcionan igual que el resto de los préstamos personales. Una vez se apruebe su concesión el titular recibirá la cantidad determinada y a partir de ese momento irá abonando al banco una cuota que habitualmente es mensual.

En las ofertas que puedes encontrar online, se venden como préstamos con menores requisitos, mayores plazos e intereses más bajos, pero, pese a esto, siguen teniendo los mismos riesgos que un préstamo personal normal.

Cuando te conviene pedir uno y cuando no

Puede ser que necesites pedir un préstamo para pagar tu carrera. Por eso, es importante saber que riesgos tienen este tipo de créditos universitarios y que consecuencias puede tener contraer una deuda a una edad tan temprana y si te conviene o no.

Puede convenirte si vas a conseguir trabajo pronto o, por ejemplo, no cuentas con alternativa de financiación propia ni becas disponibles.

Puede no convenirte si no tienes muy claro por qué realizar estos estudios, si el préstamo tiene unas malas condiciones o puede ser que la deuda supere lo que esperas empezar a cobrar una vez entres en el mundo laboral .

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He acabado de estudiar y no puedo pagar el préstamo del máster

Finalmente ya has terminado de estudiar, tienes tu titulación en la mano y ahora llega el momento de enfrentarte a tu siguiente gran reto, el mundo laboral. Pero tienes un problema, el mercado es más competitivo que nunca y no tienes las facilidades que esperabas para encontrar trabajo.

Entonces ahora te encuentras con un problema que no contabas y es que no puedes pagar el préstamo del máster.

Los intereses van subiendo, la deuda aumenta y cada vez tienes más presión financiera, entonces ¿qué se puede hacer en estos casos?

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Qué mirar al pedir un préstamo para pagar la universidad

Entre las cosas que debes poner especial atención al pedir un crédito universitario o para el máster se encuentran:

  • La TAE (Tasa Anual Equivalente): Es el indicador más importante porque indica el coste real de un préstamo. No te fijes solo en el TIN (tipo de interés nominal), porque la TAE incluye comisiones y otros costes, y refleja el coste real del préstamo. Dos préstamos con el mismo TIN pueden tener TAE muy distintas.
  • Tipo de interés, fijo o variable: Si es fijo la cuota no va a variar. Si es variable estará ligada al Euribor y podría subir (o bajar). Es importante saber cada cuanto tiempo se revisa.
  • Comisiones: Es importante mirar si trae comisiones de apertura o de cancelación (por ejemplo) antes de pedir el préstamo. Búscalas y suma todas para hacerte una idea del pago.
  • Plazo de devolución: A más plazo, menor cuota mensual, pero pagas más intereses en total. Encuentra el equilibrio entre una cuota que puedas asumir y no alargar innecesariamente la deuda.
  • Periodo de carencia: Si lo tiene, de cuanto tiempo, bajo qué condiciones se puede dar.
  • Importe máximo y mínimo: Para saber si el dinero del préstamo cubre toda la carrera o máster.
  • Requisitos de acceso: Ya que cada banco pide unas condiciones diferentes. 
  • Vinculaciones obligatorias: Algunos préstamos baratos traen consigo otros productos como seguros de vida o tarjetas de crédito.
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Qué es un periodo de carencia

Una de tus opciones es solicitar un periodo de carencia. Esto es un periodo de tiempo que se acuerda con el banco en el que puedes suspender o reducir temporalmente el pago de tus cuotas de tu deuda del préstamo de tus estudios mientras buscas trabajo para poder costearse los pagos o estabilizas tu situación financiera para poder permitirte pagar tu deuda.

Dicho esto, hay dos tipos de carencia que son los más habituales:

  • Parcial: Durante este periodo solo pagas los intereses del préstamo, pero no devuelves el capital. Por eso, la cuota mensual baja, aunque la deuda principal no se reduce mientras dura esta carencia.
  • Total: Mientras dure este periodo, no se abona ni el capital ni los intereses del mismo, es decir, que no pagas nada. 

Una de las cosas que debes tener en cuenta la hora de solicitar un periodo de carencia es que los intereses del crédito se irán acumulando y el precio total de la deuda corre el riesgo de encarecer.

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Riesgos del impago del crédito universitario

Las consecuencias de no poder pagar el préstamo del máster son iguales que las de un préstamo personal. Por eso es importante tenerlos claros y saber cuales son antes de contratar un servicio de estos.

Saber que se está negociando exactamente y qué consecuencias puede tener es vital a la hora de asumir una deuda ya que las consecuencias pueden ir desde la inclusión en ficheros de morosos como ASNEF hasta reclamaciones judiciales y órdenes de embargo:

Morosidad y ASNEF

La morosidad comienza cuando dejas de pagar una deuda en el plazo que acuerdes con la identidad. Aproximadamente entre 30 y 90 días el banco puede incluirte en ASNEF, el fichero de morosos más utilizado de España.

En este caso podrías acabar en este fichero por no poder pagar tu préstamo del máster.

Estar en ASNEF tiene consecuencias directas, te bloquea el acceso a préstamos, hipotecas y tarjetas y puede dificultar contratar servicios de telefonía, seguros o alquilar una vivienda. Para incluirte, el acreedor está obligado a notificarlo previamente.

Para salir puedes pagar la deuda o impugnar la inclusión (si consideras que ha sido un error). Si la inclusión ha sido indebida deben de sacarte, aunque no hayas pagado.

Llamadas y reclamaciones por tu deuda de estudios

Una vez en ASNEF, es habitual que empiece la presión para que pagues. El banco puede gestionar la deuda internamente o cederla a una empresa de recobro, que a partir de ese momento será quien contacte contigo.

Esto se traduce en llamadas frecuentes, cartas y burofaxes reclamando el impago de tu crédito universitario. Es una fase incómoda y estresante, pero es importante saber que estas empresas tienen límites legales, no pueden llamarte a cualquier hora, ni presionarte de formas que constituyan acoso.

Lo que sí puedes hacer en este punto es no ignorar la situación. Responder por escrito, pedir información detallada de la deuda y no tomar decisiones bajo presión son pasos que te protegen. Si la deuda tiene algún error o la reclamación no es correcta, tienes derecho a impugnarla.

Reclamación Judicial y embargo

Si tardas mucho en pagar la deuda de tu préstamo de estudios, se puede iniciar un proceso de reclamación judicial para recuperar la deuda. Lo más habitual es el proceso monitorio, el banco lleva la deuda al juzgado y tú recibes un aviso oficial con 20 días hábiles para pagar o presentar por escrito tus motivos para no hacerlo.

Si dejas pasar ese plazo sin hacer nada, el juzgado emite un decreto que le permite al banco seguir adelante con la reclamación.

Con ese decreto en mano, el banco puede solicitar el embargo de bienes. Los más habituales son la nómina, las cuentas bancarias y, en casos graves, bienes inmuebles.

A todo esto, se suman los costes judiciales y de procurador, que recaen sobre el deudor y pueden incrementar significativamente la deuda original.

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Posibles soluciones para evitar el impago del crédito universitario

Sin embargo, no es necesario llegar a este punto, y si llegas, tienes alternativas para defenderte legalmente y solucionar tu problema. La clave, en cualquier caso, es actuar con anticipación. Cuanto antes seas capaz de identificar el problema podrás acceder a mejores soluciones.

Reunificar deudas

Cuando ves que no vas a poder asumir todos tus pagos, una opción que puede ayudarte a recuperar el control es reunificar tus deudas. Esto consiste en agrupar varios préstamos, cuotas o financiaciones en un único pago mensual, de forma que la gestión sea más sencilla y la carga mensual pueda reducirse.

A diferencia de refinanciar una deuda concreta, que normalmente consiste en modificar sus condiciones o ampliar el plazo para pagar menos cada mes, la reunificación permite analizar toda tu situación financiera en conjunto. No se trata solo de aplazar un problema, sino de ordenar tus pagos y buscar una cuota que encaje mejor con tu capacidad económica real.

La refinanciación puede parecer una solución rápida, pero no siempre resuelve el problema de fondo. Si únicamente alargas el plazo de devolución, es probable que acabes pagando más intereses en total y que la deuda siga siendo difícil de asumir más adelante.

Por eso, antes de aceptar una refinanciación con el banco, conviene revisar si tiene más sentido reunificar tus deudas. En Soluciona Mi Deuda analizamos tu situación, estudiamos tus pagos actuales y te ayudamos a valorar qué alternativa puede darte más margen sin tomar una decisión precipitada.

Ley de Segunda Oportunidad

También, si tu situación es muy extrema existe la Ley de Segunda Oportunidad, una ley pensada para gente que se encuentra en estado de insolvencia, es decir, gente que no puede hacer frente a tus pagos presentes ni futuros con sus ingresos o bienes actuales.

Esta ley consigue cancelar total o parcialmente tus deudas , aunque implica un proceso judicial largo que implica tiempo y costes. Además, no es posible en todos los casos por lo que hay que estudiar con detenimiento cada caso.

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Con esta guía podrás decidir la reunificación de deudas que mejor se adapte a tu situación, y agrupar todas tus cuotas en una sola de menor cantidad.

Cómo te ayuda Soluciona Mi Deuda

Si pediste un préstamo personal, un crédito preconcedido o una financiación bancaria para pagar un máster, una carrera u otros estudios y ahora no puedes asumir las cuotas, en Soluciona Mi Deuda podemos ayudarte a entender qué opciones tienes.

Analizamos tu caso de forma personalizada, revisamos el tipo de deuda que tienes, con qué entidad la contrataste y cuál es tu situación económica actual. A partir de ahí, estudiamos qué alternativas pueden encajar mejor contigo antes de que tomes una decisión.

Si hay margen para negociar con el banco o la financiera, te orientamos sobre cómo hacerlo y podemos negociar tu préstamo de estudiante. Y si además de ese préstamo tienes otros pagos acumulados, como tarjetas, préstamos personales o créditos, valoramos si la reunificación de deudas puede ayudarte a ordenar tu situación y reducir la carga mensual.

La idea no es que aceptes cualquier solución sin conocer sus consecuencias, sino que entiendas bien qué implica cada opción, qué ventajas puede tener y qué riesgos debes tener en cuenta.

No tienes por qué enfrentarte a esto solo. Puedes consultarnos sin compromiso en una primera consulta gratuita. Llámanos al 910 91 64 45 o rellena el formulario de la web y un asesor se pondrá en contacto contigo.

 

 

Este artículo ha sido escrito por David Parejo Báez, abogado especializado en derecho procesal y bancario. 

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si no puedo pagar las cuotas de mi préstamo universitario?

Si avisas al banco antes de entrar en impago, puedes negociar una solución, ampliar el plazo, pedir una carencia o refinanciar. Si no actúas, la deuda crece y pueden incluirte en ficheros de morosos.

Sí. A partir de los 30-90 días de impago el banco puede reportarte a ASNEF, lo que bloquea el acceso a cualquier otro crédito o servicio financiero.

Sí, aunque depende del banco y de las condiciones del préstamo. Cuanto antes lo solicites, más fácil es que el banco lo conceda. Una vez en impago, el margen de negociación se reduce.

Sí, si lo ordena un juez.

Solo si la insolvencia es real y demostrable. Pero es una última solución y no se aplica a todo el mundo.

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