Es habitual que, tras pedir un préstamo, cambien nuestras circunstancias económicas y materiales, necesitando de nuevas condiciones para afrontar la deuda. Esto sucede muy a menudo, y no conocer de antemano las opciones de refinanciación puede convertirse en un verdadero quebradero de cabeza. En los casos más graves este desconocimiento acaba en impagos, con consecuencias bien conocidas por todos.

Pero no te preocupes, en este post vamos a explicarte con detalle lo que deberías saber sobre este procedimiento.  

Concepto de refinanciación

El acto de refinanciar no es otra cosa que reemplazar una obligación preexistente por otra, fijando nuevas condiciones que faciliten el pago de una deuda. Estas condiciones serán distintas en función de determinados aspectos: como el país en el que nos encontremos, la capacidad de devolución del afectado, las regulaciones bancarias existentes o la estabilidad financiera del momento.

Aspectos de la refinanciación

Para iniciar este proceso hay que contratar otro préstamo que posibilite la cancelación del anterior. Esto facilita la tarea a empresas y particulares, que lo tendrán más fácil en comparación con el contexto inicial. El objetivo pasa por garantizar una recuperación total del dinero prestado.

Las empresas recurren a esta alternativa cuando se vez incapaces de afrontar determinados compromisos financieros, viendo perjudicadas sus actividades y entrando en pérdidas. De cualquier modo, has de saber que el fin último no es la conservación de la empresa, sino el interés del concurso. ¿Y qué es este interés? En términos globales es el que hace referencia a los acreedores, los proveedores, los trabajadores, la tecnología, la innovación, etc.

Otra de las vías es la refinanciación hipotecaria. Bajo esta lógica se persigue el cambio de determinados requisitos a fin de obtener cuotas mensuales más asequibles, además de mejores intereses bancarios y mayor liquidez para suprimir otros créditos vigentes.

¿Dónde se solicita? Se puede acudir a la misma entidad bancaria con la que se contrató el crédito y negociar clausulas favorables. También existe la posibilidad de contactar con otra financiera, ya que acudir a la misma entidad supone afrontar gastos extra que no se contemplaron en un comienzo.

La tipología se fija en función del intervalo de la deuda. Estas pueden ser a largo, medio o corto plazo, dependiendo del producto o servicio que se desee financiar. No es lo mismo una hipoteca, que de media requiere 20 años, que un coche nuevo o los excesos derivados de la tarjeta de crédito. En esencia, se establecen características e intereses particulares adaptados a cada caso.

La cantidad mensual a abonar se determinará en base a lo pactado con la entidad, que establece plazos e intereses fijos o variables.

Diferencias entre reunificar deudas y refinanciarlas

Es muy importante que conozcas en que se diferencian estos dos conceptos. Pueden parecer similares, pero si los analizados desde la raíz encontramos sutiles diferencias.

Reunificación supone aglutinar los préstamos adquiridos en una sola cuota. Es una operación que busca simplificar al máximo, otorgando las mejores ventajas para asegurar el pago. Los públicos más propensos a solicitarla son las familias, que tienen en su haber hipotecas, créditos para estudios, préstamos para viajes, la compra de un coche nuevo, etc. Es decir, una serie de compromisos con intereses y plazos preestablecidos. En nuestro post sobre reunificación de deudas encontrarás todo lo que necesitas saber sobre esta materia.

En resumen, lo que se solicita es un préstamo de mayor cuantía que abarca todas las deudas contraídas. El resultado será una cuota única, con menor carga de intereses y un desembolso mensual más asumible.

Por lo tanto, ¿Dónde se encuentra la diferencia fundamental?

La reunificación necesita de la existencia de más de una deuda para agruparlas en una entidad, mientras que la refinanciación exige una única obligación. De cualquier manera, la finalidad es la misma: lograr un cupo asumible que permita una correcta gestión de la economía personal o familiar, posibilitando el cumpliendo de las obligaciones contraídas.

Proceso de refinanciación

El proceso se divide en tres fases concretas:

  1. Preparación: La refinanciación es un proceso complejo que requiere de asesoramiento y planificación. Es necesario realizar un estudio completo y evaluar la situación económica en toda su magnitud, haciendo un diagnóstico que señale las necesidades de la persona o empresa, en el corto, medio y largo plazo.
  2. Negociación: Conseguir una respuesta afirmativa pasa por mostrar un proyecto viable en el tiempo. De lo contrario, la negociación podría fracasar. A través de este plan de negocio se explica de forma ordenada y concreta todo lo relativo a las deudas vigentes. Además, se aportan los documentos que reúnen las bases de refinanciación a conseguir.
  3. Fijar los acuerdos: Aquí se materializa el proceso, abarcando los plazos de devolución, los tipos de interés, el periodo de carencia, los acuerdos de refinanciación, la estructura de la nueva deuda, las garantías personales y reales, y las condiciones financieras estipuladas. Es decir, se detallan los puntos que conforman y dan sentido a la refinanciación.

Ventajas de la refinanciación

  • La principal y más importante ventaja reside en la posibilidad de pagar en cuotas e intereses más cómodos.
  • La refinanciación de deuda logra reducir la cuota considerablemente.
  • Las condiciones ventajosas posibilitan cumplir con las obligaciones y generar garantías de pago.
  • Es una alternativa que evita entrar en escenarios de embargo e inclusión en listas de morosos.

 Esperamos que este post te haya sido de gran ayuda a la hora de tomar una decisión y apostar por un proceso de refinanciación. Como puedes ver, te ahorrará momentos de incertidumbre y posibilitará que puedas hacer frente a tus compromisos. De esta manera, conservarás un historial limpio que te permitirá el acceso a préstamos futuros y la realización de nuevos proyectos.  

En Soluciona MI Deuda aportamos toda la transparencia que necesitas respecto a las posibilidades y riesgos que conlleva cada proceso. Nos adaptamos a las posibilidades de cada uno, porque no todas las experiencias son iguales. Además, estarás siempre asesorado por los mejores profesionales del ámbito legal y financiero.

Trabajamos para particulares y autónomos que no puedan hacer frente a sus deudas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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