Los microcréditos son una forma de financiación que debe ser analizada con lupa. Antes de su contratación, has de leer en profundidad la letra pequeña y considerar los elevados intereses que se aplicarán. 

 

Si estás asfixiado y no puedes pagar a Vivus, en el siguiente artículo desarrollamos todos los puntos que debes conocer, para afrontar tus obligaciones contractuales y las consecuencias derivadas de los incumplimientos. 

 

¡Comenzamos!

 

¿Qué es Vivus? 

Vivus es una plataforma que emite crédito en menos de 15 minutos y que funciona sin aval ni papeleos; es decir, es una fuente de financiación directa. El préstamo se solicita online y su principal valor reside en la rapidez y efectividad con la que se tramita. 

 

Has de entender que los microcréditos son un producto destinado a personas que no pueden recurrir, como primera opción, a ciertos productos bancarios. Suponen una “salida fácil” para resolver situaciones incomodas de carácter económico, sin burocracia ni condicionantes abusivos. Pero lo que parece una ventaja no deja de esconder un rostro oscuro. 

 

La realidad revela que los microcréditos se fundamentan en intereses elevadísimos, verdaderamente perjudiciales de cara al afectado. Esto deriva en un proceso de endeudamiento cada vez más complejo y de difícil solución, que acaba, en muchas ocasiones, en la quiebra de la economía familiar. Un laberinto sin salida del que es (casi) imposible de escapar. 

 

Consecuencias de no pagar a Vivus

No pagar a Vivus conduce irremediablemente a ingresar en una lista negra. Esta incorporación impacta de lleno en el historial crediticio del usuario, manchando su reputación e imposibilitando futuros empréstitos destinados a proyectos empresariales o a la adquisición de un hogar en propiedad. 

 

Es importante que, antes de firmar nada, establezcas un plan de acción y evalúes tus posibilidades reales. Además de los pormenores citados, la deuda permanecerá e irá adquiriendo volumen, ya que no desaparece por el mero hecho de figurar en un registro de morosos. Esta coyuntura te perseguirá durante muchos años si no la atajas con determinación y buscas una alternativa en firme para poder recuperar tu equilibrio financiero. 

 

Soluciones si no se paga a tiempo 

Si pese a haber planificado tu agenda eres incapaz de hacer frente a tus obligaciones crediticias, aún existe la posibilidad (y última apelación) de apostar por los llamados aplazamientos. Esta vía es el único bote salvavidas que queda cuando se llega a contextos límite, en los que ya no se dispone de capacidad económica real. 

 

¿En qué consisten los aplazamientos? 

Los aplazamientos permiten posponer las deudas en plazos de 7, 14 o 30 días, una vez alcanzada la fecha límite inicial. En definitiva, se trata de un mecanismo destinado a obtener los recursos para ejecutar el pago. Es un balón de oxígeno, una vida extra que se facilita al usuario. Al final nadie quiere salir perdiendo, incluyendo la propia entidad, que busca recuperar el montante prestado. 

 

Los escenarios de morosidad son una garantía de fracaso para las partes implicadas. Por ello, los aplazamientos pueden pactarse en el contrato inicial de crédito, activándose 1 o 2 días antes del vencimiento oficial. Conocer los tiempos que se disponen es la única manera de hacer las cosas bien. 

 

El hecho de aplazar ya aporta una ventaja diferencial: la eliminación de las penalizaciones que se derivan de los retrasos. Estos nuevos períodos, que alargan el inicialmente dispuesto, son compatibles con la resolución de otras cuestiones y conflictos, eliminando penalizaciones como el ingreso en las mencionadas listas de morosidad. Recordemos que todo apunta a procurar el cumplimiento de lo pactado. 

 

A fin de cuentas, es vital proteger el historial de pagos, que no es otra cosa que una carta de presentación de cara al futuro, la cual necesitarás para cualquier gestión que requiera de un adelanto. 

 

En conclusión, cuando hablamos de aplazamientos hablamos de herramientas útiles que eliminan infracciones y posibilitan prorrogas alineadas con los objetivos de la entidad (así como de los implicados). Es una solución salomónica, un punto justo que contenta a dos actores enfrentados y condenados a entenderse. 

 

No obstante, te recomendamos leer atentamente el siguiente listado de prácticas responsables:  

 

  • Nunca solicites un préstamo a otros organismos para pagar la deuda actual.
  • No pospongas el problema: trata de enfrentarlo antes de que sea demasiado tarde. 
  • Revisa, prioriza y reestructura los gastos de tu presupuesto, a fin de encontrar vías que permitan seguir pagando las mensualidades. 

 

Reclamar a Vivus por intereses abusivos

Como hemos explicado al comienzo del post, los microcréditos se sustentan en intereses de elevada cuantía. Respecto a este asunto, la Ley sobre Nulidad de los Contratos de Préstamos Usurarios o Ley de Represión de la Usura, plantea (y oficializa) que, si el interés es marcadamente desproporcionado o superior a la normalidad vigente, tiene que declararse nulo con inmediatez. 

 

El prestatario suele aceptar estas condiciones desfavorables por inexperiencia o necesidad, lo cual redunda en el hecho del abuso frente a sus necesidades. Por otro lado, si los tipos de interés superan el 20% TAE, la naturaleza desproporcionada quedará confirmada. 

 

Denunciar a Vivus por falta de transparencia 

Vivus se vale, entre otros mecanismos, de la falta de transparencia informativa para alcanzar sus metas. Esto es denunciable, especialmente si emplea las siguientes estratagemas: 

 

  • Un contrato sin firma.
  • Letra demasiado pequeña en el documento.
  • Interés sin especificar.
  • Gastos ocultos.
  • Comisiones ampliadas.

 

Imputar a Vivus por acoso

También tenemos el caso de las llamadas repetitivas y constantes. Las empresas de recobro son profesionales en acabar con los nervios de la parte afectada, incurriendo en unas dinámicas claramente censurables e imputables. 

 

Esperamos que esta información sea de verdadera utilidad. Te recomendamos el programa de Soluciona MI Deuda, que garantiza la transparencia y el respaldo que estos procesos requieren. Nos adaptamos al contexto de cada uno, porque no todas las experiencias son iguales. Además, estarás siempre asesorado por los mejores profesionales del ámbito legal y financiero. Estamos a tu disposición para cualquier incidencia que pueda producirse en el momento presente o en el futuro. Trabajamos para particulares y autónomos incapaces de hacer frente a sus deudas.

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