Mi ex no paga el préstamo compartido y esta es una situación mucho más común de lo que parece tras una separación o divorcio. Muchos creen que, si una sentencia de divorcio establece que el préstamo debe pagarlo uno de los dos, el banco está obligado a respetarlo. Pero la realidad es muy distinta. Lo que diga un juez en el ámbito familiar no modifica automáticamente el contrato que firmaste con la entidad bancaria. Y aquí es donde empiezan los problemas, los impagos y el miedo a las reclamaciones.
Es importante entender la diferencia entre la sentencia de divorcio y el pago del préstamo bancario. Para el banco, ambos firmantes siguen siendo responsables del préstamo, aunque uno de ellos haya dejado de pagar. Por eso, antes de intentar obligar a tu ex a cumplir, lo primero es protegerte frente al banco y evitar que la deuda siga creciendo o derive en acciones legales contra ti.
A partir de ahí, existen vías para reclamar al ex su parte o buscar soluciones prácticas, como la negociación, cuando la deuda se vuelve inasumible.
En esta guía aprenderás cómo frenar el embargo de tus deudas y proteger tu salario y propiedades.
La trampa de la “Responsabilidad Solidaria”: Lo que el banco no te dice
Cuando mi ex no paga el préstamo compartido, uno de los conceptos clave que casi nadie conoce es la responsabilidad solidaria del préstamo personal (o hipotecario). En la práctica, significa que el banco no divide la deuda en “tu parte” y “su parte”. Para la entidad financiera, la deuda es de los dos al 100%, independientemente de lo que haya ocurrido en la relación o de lo que diga una sentencia de divorcio.
Esto es lo que muchas personas descubren demasiado tarde, aunque tu ex haya dejado de pagar, el banco puede reclamarte la totalidad del préstamo, no solo tu mitad. Y no es una trampa ilegal, es exactamente lo que se firmó en el contrato bancario, aunque en su momento nadie lo explicara con claridad.
Contrato bancario vs. Sentencia de divorcio: ¿Cuál manda?
Aquí está el error más habitual. Muchas personas piensan que, si existe una sentencia de divorcio que asigna el pago del préstamo al ex, el banco debe respetar esa decisión. Pero no funciona así.
La sentencia de divorcio regula las obligaciones entre tú y tu ex, pero no cambia el contrato firmado con el banco. El banco no ha sido parte del proceso de divorcio, por lo que no está obligado a aceptar lo que el juez haya establecido entre ambos. Para la entidad financiera, seguís siendo cotitulares y responsables del préstamo en los mismos términos que antes de la separación.
Por eso, cuando mi ex no paga el préstamo compartido, el banco puede reclamarte legalmente el pago completo, aunque la sentencia diga lo contrario. Es una situación injusta, pero es la realidad legal.
Por qué el banco te reclama el 100% de la deuda a ti (y es legal)
Desde el punto de vista del banco, la lógica es simple. Si hay dos personas obligadas a pagar y una deja de hacerlo, reclaman a la que sí responde. Esto es exactamente lo que permite la responsabilidad solidaria del préstamo personal.
El banco no tiene que perseguir primero a tu ex ni demostrar que él o ella no puede pagar. Puede exigirte directamente el 100% de la deuda, porque así se estableció en el contrato. Esta es la razón por la que muchos se encuentran pagando una deuda que, en teoría, “no les correspondía”.
Negarse a pagar esperando que el banco “obligue” al ex no suele funcionar y, además, puede empeorar mucho la situación.
El peligro de negarse a pagar “por principios”: ASNEF y embargos
Cuando una persona decide no pagar porque la sentencia dice que paga el otro, el problema no lo sufre el ex… lo sufre quien deja de pagar frente al banco. Las consecuencias pueden ser graves:
- Inclusión en ficheros de morosos como ASNEF.
- Dificultades para pedir cualquier financiación futura.
- Reclamaciones judiciales del banco.
- Posibles embargos de nómina o cuentas.
Todo esto puede ocurrir incluso aunque tengas razón “moral” o una sentencia a tu favor. Por eso, cuando mi ex no paga el préstamo compartido, la prioridad no debe ser castigar al ex, sino protegerse frente al banco. Más adelante, sí existen mecanismos legales como la acción de repetición o reembolso para reclamar al ex lo que te corresponde, pero eso viene después.
¿Sirve de algo ir al banco con la sentencia de divorcio?
Cuando mi ex no paga el préstamo compartido, es habitual acudir al banco con la sentencia de divorcio pensando que así se solucionará el problema. En la práctica, este paso suele servir para informar, pero no para obligar a la entidad a cambiar nada. El banco tomará nota de la situación, pero seguirá aplicando el contrato original porque la sentencia de divorcio sobre el pago del préstamo no modifica las condiciones firmadas con la entidad.
Esto genera mucha frustración. El afectado siente que tiene un respaldo legal claro, pero descubre que, a ojos del banco, todo sigue igual. La deuda continúa siendo conjunta y la responsabilidad solidaria del préstamo personal sigue vigente. Por eso, acudir al banco con la sentencia no suele resolver el impago ni evita que sigan reclamando el dinero al cotitular que sí responde.
La negativa del banco a quitar un titular (Novación modificativa)
Tras comprobar que la sentencia no es suficiente, muchas personas solicitan salir de cotitular del préstamo hipotecario o personal mediante una novación modificativa. Aquí aparece otro obstáculo: el banco no está obligado a aceptar este cambio.
Para la entidad, eliminar a uno de los titulares implica asumir más riesgo. Si el ex se queda como único deudor, el banco analiza de nuevo su situación económica como si se tratara de un préstamo nuevo. En la mayoría de los casos, si el ex no tiene ingresos suficientes o un perfil sólido, la respuesta será negativa.
Esta es una de las razones por las que, cuando mi ex no paga el préstamo compartido, el banco prefiere mantener a ambos titulares. No es una cuestión personal ni una injusticia puntual, sino una decisión basada en criterios de riesgo financiero.
¿Cuándo acepta el banco liberar a una de las partes?
Aunque no es lo habitual, existen situaciones en las que el banco sí acepta liberar a uno de los cotitulares. Suele ocurrir cuando el ex que se queda con el préstamo puede demostrar solvencia suficiente por sí solo, tiene ingresos estables y no presenta otras deudas relevantes.
Otra posibilidad es que se aporte una garantía adicional, como un avalista o una mejora en las condiciones del préstamo. Sin embargo, estas opciones no siempre son viables y, en la práctica, muchas personas descubren que salir de cotitular del préstamo hipotecario es mucho más difícil de lo que esperaban.
Cuando el banco se niega y mi ex no paga el préstamo compartido, el afectado se encuentra en una posición muy delicada. Sigue siendo responsable frente al banco y, al mismo tiempo, necesita plantearse otras vías para no asumir en solitario una deuda que no le corresponde. En ese punto, cobrar importancia conocer las opciones para reclamar al ex o buscar soluciones que eviten que la situación se vuelva insostenible.
Con esta guía podrás decidir la reunificación de deudas que mejor se adapte a tu situación, y agrupar todas tus cuotas en una sola de menor cantidad.
Pasos para solucionar el problema sin arruinarte
Una vez confirmado que el banco no va a cambiar el contrato y que la responsabilidad solidaria del préstamo personal sigue vigente, el foco debe cambiar. Cuando mi ex no paga el préstamo compartido, ya no se trata de quién tiene razón, sino de cómo evitar que la deuda te hunda económicamente mientras buscas una solución definitiva.
Estos son los pasos que, en la práctica, permiten controlar la situación y recuperar el dinero cuando es posible.
Paso 1 (Inmediato): Pagar para evitar el impago (si puedes)
Aunque resulte injusto, el primer objetivo es evitar que el préstamo entre en impago. Mientras la deuda esté al día, no hay ASNEF, no hay demandas del banco ni intereses de demora que hagan crecer el problema.
Este pago no significa renunciar a tus derechos ni “regalar” el dinero a tu ex. Es una medida de protección frente al banco. Cuando mi ex no paga el préstamo compartido, mantener el control del préstamo es la única forma de ganar tiempo y evitar consecuencias mayores mientras se preparan los siguientes pasos.
Paso 2 (Legal): La “Acción de repetición” o reembolso
Una vez cubierta la parte frente al banco, llega el momento de reclamar al verdadero responsable. La ley permite exigir al ex el dinero que has pagado por él o ella mediante la llamada acción de repetición o reembolso.
Este mecanismo legal parte de una idea sencilla, si tú has asumido una deuda que no te correspondía según la sentencia de divorcio, tienes derecho a recuperar ese importe. Aquí ya no hablamos de banco, sino de una reclamación directa entre particulares.
Cómo demandar civilmente a tu ex para recuperar lo que has pagado por él/ella
Para ejercer la acción de repetición o reembolso, es necesario demostrar dos cosas. Que el préstamo era compartido y que tú has pagado más de lo que te correspondía. Con los justificantes de pago y la sentencia de divorcio sobre el pago del préstamo, se puede iniciar una demanda civil solicitando el reembolso.
Este proceso no cancela el préstamo ni te saca como titular, pero sí permite recuperar el dinero y dejar constancia legal del incumplimiento del ex. Es el paso lógico cuando mi ex no paga el préstamo compartido y el esfuerzo económico empieza a ser relevante.
Paso 3 (Definitivo): La venta del bien (si es coche o casa) para liquidar deuda
Cuando el préstamo está vinculado a un coche o una vivienda y la situación se ha vuelto insostenible, la solución más definitiva puede ser vender el bien para cancelar la deuda pendiente. Esta decisión suele llegar después de comprobar que no es posible salir de cotitular del préstamo hipotecario ni reconducir la situación de otra forma.
La venta permite cerrar el problema de raíz. Se liquida el préstamo y desaparece el vínculo financiero entre ambos. Aunque no siempre es la opción deseada, en muchos casos es la única forma de poner fin a un conflicto que se prolonga en el tiempo y seguir adelante sin una carga económica constante.
¿Y si no puedo asumir la cuota completa yo solo/a?
No siempre es posible mantener el pago cuando mi ex no paga el préstamo compartido. Hay situaciones en las que la cuota supera la capacidad real de una sola persona y el esfuerzo económico deja de ser sostenible. En este punto, seguir pagando sin una estrategia solo retrasa el problema y puede acabar provocando nuevos impagos, intereses y bloqueos financieros.
Cuando la deuda se vuelve inasumible, existen alternativas para negociar con el banco, reestructurar el préstamo o buscar soluciones que permitan recuperar estabilidad sin llegar a un colapso económico. Lo importante es actuar a tiempo y no esperar a que la entidad inicie reclamaciones judiciales o embargos que limiten aún más las opciones.
En Soluciona Mi Deuda ayudamos a personas que se encuentran atrapadas en este tipo de situaciones, analizando cada caso de forma individual. Estudiamos si es posible negociar la deuda, reducir la carga mensual o encontrar una salida cuando la responsabilidad solidaria del préstamo se ha convertido en un problema imposible de asumir en solitario.
Nuestro objetivo no es prometer soluciones mágicas, sino ofrecer claridad, acompañamiento y alternativas reales para recuperar el control económico y cerrar una etapa que, de otro modo, puede alargarse indefinidamente.
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El artículo ha sido escrito por Francisco Garrido Pérez, abogado especializado en derecho procesal y bancario.
Dudas frecuentes
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