¿Cómo hacer una refinanciación de deudas sin hipoteca?

Carlos, marketing manager en Soluciona Mi Deuda

Carlos, marketing manager en Soluciona Mi Deuda

El paso a paso de la refinanciación de deudas sin hipoteca

Si ya te has estado informando acerca de cómo funciona una refinanciación de deudas, habrás visto que la opción más sencilla y rápida para hacerlo es utilizando la hipoteca de uno de los bienes inmuebles como aval. Sin embargo, no todos los clientes pueden utilizar este recurso para optar a refinanciar su deuda, por lo que en este post vamos a contarte cómo es posible hacerlo y cuáles son las alternativas a este mecanismo si estás inmerso en una situación de sobreendeudamiento

Pero primero, queremos asegurarnos de que tienes claro qué es exactamente refinanciar una deuda, pues muchas personas suelen tener bastantes dudas acerca de en qué consiste exactamente. Así, podríamos definir la refinanciación cómo una elección útil para cancelar tus deudas anteriores y obtener un nuevo préstamo con diferentes condiciones, normalmente adaptadas a tu situación financiera y por tanto mucho más asequibles. 

El hecho de que la mayoría de los bancos sólo accedan a refinanciar una deuda si el cliente cuenta con una hipoteca responde a varias cuestiones, pero principalmente la hipoteca funciona como una especie de garantía para asegurarse de que, si el cliente es incapaz de devolver el dinero prestado, ellos van a recuperar el capital de una u otra forma. Por ello, es muy común que el banco no quiera refinanciar tu deuda si no estás dispuesto a ofrecer tu casa como aval del crédito, y a perderla si no puedes pagarlo. Ahora bien, siempre existen otras posibilidades para acabar con tus deudas, y de todas ellas nos disponemos a hablarte en este post. ¡Vamos allá!

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 ¿En qué casos iniciar un proceso de refinanciación de deudas?

Antes de exponer las alternativas a refinanciar tus deudas sin hipoteca es fundamental que tengas claro si, en efecto, cumples el perfil adecuado para acceder a una refinanciación, especialmente debido a los riesgos en los que incurres si no eres capaz de cumplir con los plazos de pago. 

Al iniciar el proceso has de tener claro que esta supone una reestructuración total de las condiciones de tu crédito: los términos, los plazos y, sobre todo, el tiempo que tardarás en pagar este. Y a pesar de que se suele considerar una opción útil para aliviar tu situación financiera, con la refinanciación -sea del tipo que sea- la deuda no va a desaparecer o a disminuir, sino que por el contrario se incrementará de una manera considerable. De esta forma, podríamos decir que la refinanciación no suele tener mucha funcionalidad ni a corto plazo -seguirás sobreendeudado- ni con vistas al futuro -los intereses y el dinero que te has gastado se verán incrementados de forma notable-.

 Así, lo fundamental antes de comenzar con el proceso  es asegurarse de contar con la capacidad económica suficiente como para abonar la cantidad completa del nuevo préstamo a lo largo de la duración de este, que puede ser de hasta ocho años. Y tener en cuenta además los posibles gastos en los que incurrirás si cancelas cada uno de los préstamos que te quedan por pagar, junto con las comisiones de apertura de tu nueva refinanciación.

Con todos estos datos en mente, vamos a ver cómo refinanciar una deuda en caso de que no tengas ninguna garantía o aval a tu disposición. 

 

¿Es posible refinanciar una deuda sin hipoteca?

Como te hemos venido comentando hasta ahora, sí es posible refinanciar una deuda sin hipoteca, pero será mucho más complicado que si cuentas con una garantía para acreditar el nuevo préstamo. Dicho esto, no todos los bancos rechazan a clientes sin hipotecas, pero cuántos menos avales ofrezcas a las entidades al solicitar el dinero, menos posibilidades tendrás de que te lo concedan y, peor aún, la calidad del préstamo al que tendrás acceso descenderá notablemente. 

¿Qué puedes hacer entonces para obtener la refinanciación? Veamos estas tres opciones, ofrecidas normalmente al no contar con un aval:

  • Solicitar un nuevo préstamo, con el que intentaremos pagar todos los que tenemos pendientes. Sin embargo, esta solución no tiene ninguna utilidad, porque lo único que estarías haciendo es pagar deuda antigua con nueva deuda recién adquirida, lo que resulta ilógico si tú intención es quedarte tranquilo y no tener que pensar en caer en el impago nunca más. Igualmente, solicitar este nuevo préstamo supondría un aumento de gastos, tiempo e intereses asumible por muy pocas personas.
  • Recurrir a una tercera persona para que actúe como tu aval: en este caso, utilizarías la propiedad de un familiar o una persona de confianza para garantizar al banco la devolución del dinero. Eso sí, en caso de incurrir en impago con ellos  te arriesgarías a que esta persona se viera obligada a pagar por tí o a perder la propiedad utilizada como aval. 
  • Extender uno de los préstamos que ya teníamos y utilizarlo para pagar nuestra deuda. Aunque si te fijas, esta alternativa tampoco sería muy rentable, porque seguirás hundido en una espiral de sobreendeudamiento, pero con una cantidad a deber mucho mayor que las anteriores. 

Con estos tres recursos en mente, vamos a proponerte estas dos soluciones, mucho más eficaces para la mayoría de nuestros clientes atravesando una situación de sobreendeudamiento: 

  1. Acceder a un programa de renegociación, con el que se reunificarían tus cuotas en una sola para adaptarla a tu situación financiera. ¿Qué significa esto? Que con la renegociación tus deudas no van a aumentar, porque nosotros nos encargamos de estudiar tus ingresos, tu patrimonio y tus gastos para posteriormente negociar con el banco y conseguir una reducción en tus cuotas mensuales. Además, nuestro equipo legal se encargará de protegerte frente a las posibles demandas de las entidades, mientras revisan tus contratos para descubrir posibles intereses usurarios y recuperar tu dinero. 
  2. Recurrir a la Ley de la Segunda Oportunidad, en caso de que el grado de tu sobreendeudamiento sea máximo. Esta ley es un mecanismo legal con el que es posible acceder a una exoneración total de las deudas siempre y cuando cumplas con una serie de requisitos. Además, al finalizar el proceso judicial tu nombre será eliminado de cualquier lista de morosidad o fichero, como ASNEF.

¿Cuáles son las principales ventajas de la renegociación y la Ley de la Segunda Oportunidad frente a la refinanciación? Que estas no implican volver a endeudarse, no ponen en riesgo tu patrimonio o el de tus familiares y, sobre todo, siempre estarás informado acerca de la situación de tus deudas y la negociación con las entidades financieras para reducir las cuotas. 

Si te interesa obtener información acerca de cualquiera de ambas soluciones, no dudes en ponerte en contacto con nosotros para que uno de nuestros agentes estudie tu caso y te ofrezca la mejor solución para tí. Además, también puedes rellenar nuestro formulario para que seamos nosotros los que te llamemos para hablar. 

 

El paso a paso en la refinanciación

Una vez vistas las principales características de la refinanciación y cuales son las alternativas a esta, vamos a contarte las principales etapas del proceso:

  1. El  primer paso consiste en  hacer un estudio de tu situación financiera con la intención de comprender a cuánto asciende tu sobreendeudamiento y la cantidad de dinero que has de pagar. De esta forma, será posible calcular también la cuantía de la refinanciación y si tus bienes inmuebles pueden cubrir dicha cantidad. 
  2. Una vez cumplido este primer paso, tienes que cancelar cada uno de los préstamos que estás pagando actualmente para unificarlos todos en una única cuota, determinada por la entidad bancaria que te concederá el nuevo préstamo. Ten en cuenta que los bancos suelen ser reacios a negociar directamente con los clientes, y que si tienes varias deudas con diferentes entidades puede que tengas que recurrir a los servicios de una empresa negociadora
  3. Por último, si la entidad y tú aceptáis las condiciones, sólo te quedaría empezar a pagar el nuevo préstamo como hacías con los anteriores. 

 

Eso sí, también has de comprobar que cumples los siguientes requisitos:

  • Normalmente las entidades suelen ser bastante reacias a conceder préstamos a personas que hayan incurrido en algún impago previo, por lo que te interesa que tu historial crediticio esté lo más limpio posible.
  • Esto implica que no debes formar parte de ningún fichero de morosidad como ASNEF, con los que se suele denegar cualquier préstamo de forma inmediata.
  • Deberás presentar una justificación de tus ingresos y garantizar que tu situación financiera es estable, por lo que necesitarás echar mano de tus nóminas, pensión o declaración del IRPF en caso de ser autónomo. 

 

Como ves, la refinanciación (ya sea con o sin hipoteca) suele funcionar sólo en ocasiones muy concretas. Por ello, te recomendamos que pienses también en otras alternativas como la renegociación o la Ley de la Segunda Oportunidad, de las que te podemos contar todo lo que quieras si contactas con nosotros o rellenas nuestro formulario. 

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