Esta es la gran pregunta para miles de afectados por su situación económica: ¿es una solución acertada reunificar deuda a través de un nuevo préstamo? Optar por esta vía no debe ser algo inmediato y hay que sopesar otras soluciones intermedias que, según el caso, se adaptarán mejor a la situación particular de cada uno.  

La reunificación requiere de una reflexión profunda, para no caer en decisiones equivocadas que puedan afectar a la viabilidad económica en el medio y largo plazo.

Por ello, en este post vamos a desarrollar los puntos esenciales que deberás considerar a lo hora de ver si se trata de una opción recomendable para ti.

¡Comenzamos!

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¿Qué es la reunificación de deudas?

Hemos tratado esta definición en otros artículos del blog, pero es necesario subrayar que con la reunificación de deuda se agrupan todas las cuotas de los pagos adquiridos, para conformar una cifra mensual más baja. Hay que recordar que esta debe ser abonada mes a mes. 

Pero, ¿cómo es posible que haciendo un sumatorio de todo el debe se pueda obtener un montante mucho más bajo? Es fácil: a través de condiciones que alargan el plazo de devolución y aplicándose una mayor carga en lo que se refiere a intereses. 

Cómo funciona la reunificación de deudas

La reunificación es un proceso en el que se cancelan todas las deudas adquiridas, incluyendo las hipotecas. Acto seguido, se firma un contrato que establece UN NUEVO PRESTAMO, con los nuevos intereses y una nueva ventana de amortización más extensa en el tiempo, como se ha mencionado anteriormente.  

Se realiza un computo de todos los gastos derivados de la cancelación de los anteriores préstamos, y en base a los requerimientos fijados se establece una cifra asequible que tiene la finalidad de facilitar el pago al afectado. Y es que esa es la verdadera razón de ser de todo este invento: lograr zanjar las cuentas pendientes.  

Antes de pedir un préstamo para reunificar deuda 

Antes de iniciar la reunificación puedes apostar por las siguientes alternativas: 

  1. Negocia con las entidades correspondientes: En primer lugar, es recomendable contactar con las entidades financieras implicadas y negociar para que, en la medida de lo posible, alarguen el plazo de devolución a través de distintas prorrogas. Esto suele ser complejo y no siempre se obtienen los resultados deseados.
  2. Pide un periodo de carencia. Este es un recurso que consiste en que durante un plazo de máximo 5 años solo pagarás intereses. Esto, evidentemente, supone una reducción considerable en las mensualidades. 
  3. Amplía tu hipoteca. Puedes pedir a tu entidad financiera que amplíe el plazo referido a la hipoteca. Este cambio suele generar intereses de novación, que son los derivados de las modificaciones en las condiciones del contrato.
  4. Haz un ejercicio de comparación entre bancos y apuesta por aquel que ofrezca mejores tipos de interés. 
  5. Comprueba si estás en una lista de morosos como Asnef, ya que de ser así lo tendrás complicado para iniciar un proceso de reunificación de deudas. 

Riegos del préstamo para reunificar deuda 

No es una opción que deba tomarse a la ligera. Por ello, es indispensable que soliciten la reunificación aquellos que tengan verdaderas dificultades para asumir sus responsabilidades de deuda. 

Al anularse las deudas previas, hay que asumir comisiones de cancelación anticipada, costes por modificación del contrato, costes vinculados a la agencia intermediaria y costes al constituirse un nuevo contrato.

Estos son los documentos y consejos necesarios para iniciar el proceso: 

  1. Copia del DNI o Pasaporte.
  2. Copia de los últimos recibos de los préstamos.
  3. Contrato laboral o las 3 últimas nóminas
  4. Última declaración de la renta o IRPF
  5. Si pones como aval tu bien inmueble en propiedad: escritura de la vivienda y una tasación reciente.

 

Por lo tanto, ¿es recomendable o no?

Si el motivo de no poder hacer frente a las deudas se deriva de una situación de inestabilidad laboral o desempleo, la reunificación a través de un nuevo préstamo no es la alternativa a considerar en primera instancia. Ten en cuenta que la entidad implicada hará un análisis previo de los riesgos, y si no dispones de estabilidad en cuanto a ingresos lo tendrás muy complicado para obtener una aprobación formal. Además, no dispondrás de ingresos regulares para abonar las mensualidades, por mucho que disminuya el montante y se facilite el proceso. En definitiva, no tiene ninguna lógica tramitar una reunificación si no se dispone de una economía solida para salir airoso de la misma. 

Otro contexto es aquel en el que se dispone de empleo, pero con la deuda disparada por determinados motivos. Esto suele ocurrir cuando se solicitan préstamos a título personal en momentos de bonanza, que acaban por acumularse y se convierten en un engorro cuando desciende el salario o uno de los miembros de la familia pierde su puesto de trabajo. También se produce por un uso irresponsable de la tarjeta de crédito. En definitiva, si eres una persona que no ha sabido calibrar bien su economía familiar, no deberías recurrir a un nuevo préstamo como recurso fácil, ya que esto solo generará más intereses y no cambiará la dinámica en la que te encuentras. 

Conclusión: los préstamos deben pedirse cuando se han explorado opciones previas y la situación económica se encuentra en un punto límite. Es recomendable en aquellos casos que verdaderamente sean necesarios, y no puede usarse como parche para comportamientos irresponsables o situaciones de paro. 

Esperamos que esta información te haya sido de utilidad para tomar la mejor decisión. Te recomendamos que optes por el programa de Soluciona MI Deuda, que aporta la transparencia que necesitas respecto a las posibilidades y riesgos que conllevan estos procesos. Nos adaptamos al contexto de cada uno, porque no todas las experiencias son iguales. Además, estarás siempre asesorado por los mejores profesionales del ámbito legal y financiero. Estamos a tu disposición para cualquier incidencia que pueda producirse en el momento presente o en el futuro. 

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