Es posible que te encuentres en una situación complicada, en la que te ves ahogado económicamente e incapaz de cumplir con tus deudas. Un contexto nada favorable que te puede llevar a una situación de impago, con todo lo que ello supone para tu economía y prestigio de cara al futuro. Pero no basta con resignarse a que lo peor ocurra, dañando tus perspectivas de progreso personal y profesional. Hay opciones con las que debes contar y que suponen un interesante punto de partida para no verte ahogado.

La negociación es indispensable en un momento así. Por ello, en este post vamos a abordar todo lo que necesitas saber para encarar tu deuda y encontrar una resolución efectiva que te permita seguir siendo solvente y acabar con el problema de una vez por todas.

¡Comenzamos!

En Soluciona Mi Deuda te ayudamos si estás en situación de impago de deudas. Contacta con nosotros sin compromiso

Contacta

Organiza toda la información sobre las deudas

Hay que definir el punto de partida y no dejar nada a la improvisación. Examina la documentación disponible y recopila toda la información relativa a tus deudas. En definitiva, deberás apoyarte en estos tres puntos clave:

  • Quién es el titular de la deuda.
  • Fecha del endeudamiento.
  • Montante total a abonar, incluyendo lo relativo a multas y otros cargos asociados.  

Para obtener los datos expuestos deberás contactar con tu acreedor, a fin de hacer una evaluación inicial competente.

Organiza tus deudas

Cada tipo de deuda tiene unas características concretas, y deberás clasificarlas en base a las mismas. Esto es importante, ya que conocer a lo que te enfrentas te ayudará a encontrar soluciones efectivas:

  • Deuda garantizada. Es aquella que está respaldada por alguna propiedad del prestatario. Es caso de impago, esta será embargada para asumir la cantidad que se debe. La deuda garantizada más frecuente es la hipoteca.
  • Deuda no garantizada. No está sujeta a ningún activo, por lo que no posee ningún avalista. Esto quiere decir que, en caso de impago, el acreedor no podrá embargar nada. Algunos ejemplos evidentes son las tarjetas de crédito o las deudas médicas.
  • Deuda no negociable. Algunas deudas no admiten negociación o es muy difícil lograrla. La más habitual es la pensión alimenticia, que es un deber invariable hasta que se cumplen unos plazos de tiempo concretos.

Identifica las deudas

Lo ideal sería liquidar las deudas de golpe, pero esto es algo que rara vez se da. Por lo tanto, una vez identificadas las obligaciones y los acreedores, es de vital importancia ver a que le darás prioridad. Unos desembolsos serán más urgentes que otros, por lo que has de tener muy claro por donde vas a empezar. Es bastante común que se priorice siguiendo el siguiente esquema:

  • En primer lugar, deben ir las deudas que no son negociables, como los gastos de manutención.
  • Las deudas garantizadas van en segunda instancia. Esto garantiza no poder el patrimonio y seguir abonando el resto de pagos pendientes.
  • Deudas no garantizadas. Aquí es donde cobra mayor importancia el poder negociar

Conoce el plazo de prescripción

También es fundamental estar al corriente del tiempo que dura nuestra responsabilidad. La mayor parte de los plazos de prescripción se resuelven entre los 3 y los 6 años, aunque en función del tipo de deuda contraída esto puede extenderse en el tiempo. Recuerda pedir toda la información posible relativa a la prescripción de deuda.

Reestructurar la deuda

En este punto llega la negociación para obtener condiciones de crédito favorables. La meta pasa por facilitar el pago, a través de (preferiblemente) una disminución del costo mensual y periodos más amplios. Otra opción pasa por plazos más cortos, con menos intereses, pero montantes más elevados. Todo dependerá de la situación personal de cada uno.

  • La reestructura puedes hacerla directamente con el banco o con empresas externas que tengan ciertas garantías.
  • Si se cumplen acuerdos y tramos el historial crediticio quedará intacto.
  • No olvides que hay que tener una cierta capacidad de reacción, ya que muchos bancos cierran las puertas a clientes con más de cinco meses de impago.

Transferir o consolidar en una tarjeta

Otra fórmula pasa por refinanciar o pasar la deuda a una sola tarjeta de crédito. Para ello, has de estar al día con los pagos pertinentes y averiguar si el banco ofrece esta posibilidad. Con ello se suele buscar una mejor tasa de interés.

  • Selecciona la tasa de interés más baja y busca los plazos más cómodos.
  • Comprueba si existen comisiones o intereses derivados del traspaso, además de otro tipo de penalizaciones que pueden darte un buen susto.
  • Pregunta las cantidades mínimas y máximas que se aplican a cada una de las transferencias.

Últimas recomendaciones

  • Lleva siempre un registro ordenado, con todos los comprobantes actualizados por si necesitas hacer demostraciones de pagos en el futuro. Aunque el banco lleve su propio registro, es necesario que tú dispongas del tuyo por precaución. Si en algún momento surgen problemas, las demostraciones de pagos efectuados serán una garantía.
  • Cuando no puedas seguir pagando haz un presupuesto realista que contemple todas las alternativas posibles. Limita algunos gastos y establece los que van a tomar preeminencia en el tiempo.
  • Elabora un plan coherente y visita al banco para negociar, demostrando una intención clara de pagar. La transparencia es algo fundamental para dar una buena imagen y no caer en malentendidos que estropeen la negociación.

Como hemos dicho en otros posts de nuestro blog, aunque te encuentres en un contexto poco favorecedor aconsejamos dejar de lado el alarmismo más pesimista. Lo más importante es coger el toro por los cuernos y actuar antes del primer vencimiento de cuota. Esto es clave para reorientar la situación y obtener una negociación efectiva. Y, por supuesto, busca siempre la mejor ayuda profesional.

En Soluciona MI Deuda aportamos la transparencia que necesitas respecto a las posibilidades y riesgos que conllevan estos procesos. Nos adaptamos al contexto de cada uno, porque no todas las experiencias son iguales. Además, estarás siempre asesorado por los mejores profesionales del ámbito legal y financiero.

Trabajamos para particulares y autónomos que no puedan hacer frente a sus deudas, solucionando sus problemas.

× ¿Cómo puedo ayudarte?